POEMA 33
ELLA
Aquel día me
encontré con sus palabras,
haciéndome despertar de un mal
sueño.
Mis alas pequeñas
y frágiles,
sucumbieron al susurro de sus
encantos.
Me sentí musa de
él,
derramando sobre su pluma,
las experiencias vividas,
los sentimientos encontrados.
Así descubrí que
su corazón,
habitaría para siempre en mí.
Nota: un poema más para un día menos. Hoy el principio de mi libro, una introducción al sentimiento que alberga la musa del creador. La supuesta sensación que enciende a base de tinta y llanto. El principio del fin. Eso dicen, aunque hoy la calle parecía la feria de abril. Ánimo, espero.
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