POEMA 23
OTOÑO
Las
hojas ya secas,
el
frio que roza tu piel,
todo
este entorno
te
atrapa otra vez.
Parece
tan frío
como
acogedor,
tan
cálido
como
helado,
tan
protegido
como
solitario.
Parece
que te esperan
y
te encuentras sólo tú.
El
fuego en la chimenea,
unos
brazos más ardientes,
si,
añoras mucho este ambiente.
Parece
que gotas de lluvia
empañen
la ventana,
tan
húmedo y simple
tan
esperado y odiado.
Parece
que no era el cristal
ni
lluvia, sino lágrimas de soledad.
Este
marco frío
necesita
cobijo,
pues
si el frío
llega
al corazón.
Nota: un poema más para un día menos. El frío de cada estación solo habita en nuestro corazón. Ánimo.
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