POEMA 31
TÓMALO
Te
entrego mi corazón,
pues
mi vida eres tú.
Tu
sonrisa,
es
el testigo
de
nuestro amor.
Tus
manos,
son
el broche
para
tanto corazón.
Tus
ojos,
son
el reflejo
de
nuestra ilusión.
Te
doy ahora
unos
minutos,
pues
hay
una
eternidad que escribir…
Nota: un poema más para día menos. Tomemos lo que nos dejen en esta huida a la supuesta normalidad, descendamos a la rutina enmascarada. Ánimo.
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