POEMA 28
MI MARTOS
A
tierra seca
y
paso firme.
A
historia y lozanía,
me
recuerda
tu
peña cada día.
Me
guía ese faro
en
un mar de olivos,
cada
vez
que
me pierdo
en
el olvido.
En
color aceituna
y
aroma a jazmín,
así
te pinto
para
mí.
A
castillos
y
victorias.
A
futuro
y
tradición,
desde
la lejanía,
así
te llevo
en
mi corazón.
Laberintos
de cal,
caminitos
de antaño,
tu
sal,
a
nadie hace daño.
A
humildad
y
amor.
A
villa
y
hermandad,
así
huele el aire
por
tus calles
en
mí caminar.
Cuna
de grandes hombres,
casa
de buenas gentes.
A
paz
y tranquilidad.
A
olivo
y
trabajo,
suena
durante el día
el
asfalto
en
su agonía.
La
aldaba del paraíso
en
un océano perdido,
colmado
de olivos,
siendo
su aceite,
óleo
de vida.
Nota: un poema más para un día menos. Solo quien sabe esconderse conoce lo mejor de cada rincón de si mismo. Ánimo.
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